La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) desvinculó a ocho funcionarios tras detectar una posible manipulación de datos de cumplimiento ambiental en la Refinería Aconcagua, lo que derivó en la entrega de información errónea a la Superintendencia de Medio Ambiente. La estatal informó que la situación fue alertada por la propia compañía en enero, activando los protocolos de escalamiento conforme a su gobierno corporativo. “La compañía puso los antecedentes correspondientes a disposición de las entidades competentes”, señaló en un comunicado. Como parte de la evaluación interna, Enap resolvió modificar y fortalecer su estructura, especialmente en el área de cumplimiento ambiental. El caso se conoció públicamente a fines de abril, cuando el directorio informó sobre la investigación interna en una junta de accionistas. La ministra de Energía, Ximena Rincón, calificó lo ocurrido como “grave”, mientras que la Superintendencia del Medio Ambiente inició una investigación contra Enap Refinería Aconcagua. El hecho pone en entredicho los mecanismos de control ambiental de una de las principales empresas estatales del país, en un contexto donde la fiscalización y transparencia son cada vez más relevantes para inversionistas y reguladores. La desvinculación de los funcionarios y el fortalecimiento del área de cumplimiento buscan mitigar riesgos reputacionales y legales, aunque persisten las investigaciones en curso.
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