El oficialismo chileno, compuesto por Chile Vamos y el Partido Republicano, enfrenta una convivencia tensa que pone en riesgo la agenda legislativa del gobierno de José Antonio Kast. A solo tres meses de asumir, las diferencias estratégicas, los roces en ministerios y los descalificativos entre personeros han escalado hasta el punto de que La Moneda busca reuniones de coordinación semanal para contener los conflictos. Sin embargo, en Chile Vamos hay reticencia a estrechar lazos y se resisten a formar una coalición única. El detonante más reciente fue la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, impulsada por republicanos sin avisar a Chile Vamos. Esto generó rechazo en la UDI y RN, que temen un efecto boomerang contra el actual ministro Jorge Quiroz. La diputada republicana Stephanie Jéldrez calificó a Chile Vamos como “derechita cobarde”, término que el propio Kast usó en el pasado, avivando la tensión. Además, el diputado republicano Agustín Romero lanzó dardos contra el diputado Diego Schalper y la excandidata presidencial Evelyn Matthei, lo que llevó a la UDI a exigir disculpas públicas. En el Ministerio de la Mujer, la ministra Judith Marín (PCC) y la exsubsecretaria Daniela Castro (RN) chocaron por autonomía y gestión, lo que terminó con la salida de Castro.
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