Un grupo de 30 rescatistas voluntarios de Bomberos de Chile ya está en Venezuela, mientras otros 17 parten hoy, sumando más de 13 toneladas de equipamiento. La misión, que durará 10 días en Caracas, enfrenta el desafío de encontrar sobrevivientes tras los terremotos de 7,2 y 7,5 que devastaron el estado de La Guaira. Diego Caruezo, punto focal operativo de Bomberos de Chile, advierte que las primeras 72 horas son vitales: una persona atrapada puede resistir sin agua hasta ese límite, pero después la probabilidad de hallarla con vida disminuye drásticamente. Los equipos rotan cada 24 horas y están equipados con cámaras infrarrojas y sensores acústicos para detectar ruidos bajo los escombros. Además, cuentan con herramientas para romper madera, fierro y concreto. Caruezo explicó que el personal incluye médicos, enfermeras, arquitectos, mecánicos y electricistas, cada uno aportando desde su especialidad. El trabajo comienza con entrevistas a sobrevivientes para identificar posibles atrapados y evaluar la estabilidad de las estructuras, evitando riesgos por réplicas. La alta destrucción, con múltiples edificios derrumbados, hace que cada hora cuente. «Una persona atrapada en un espacio confinado puede resistir sin mayores problemas 48-72 horas», señaló Caruezo, destacando que la falta de hidratación y el estrés psicológico pueden provocar infartos o ACV. Por eso, la llegada inmediata de los rescatistas es crítica: «Estamos en la mitad del tiempo para el rescate». La misión chilena busca maximizar las posibilidades de éxito en esa ventana de oportunidad.
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