El frío ya llegó: cómo calefaccionar de forma segura sin gastar de más  | Publimicro

El frío ya llegó: cómo calefaccionar de forma segura sin gastar de más 

En estos días en Curicó ya se siente el invierno. Las mañanas heladas, la neblina y esa humedad que se mete en las casas nos recuerdan que la temporada fría no solo llegó, sino que viene con fuerza. Y con ello, aparece una preocupación que es común en muchas familias: cómo calefaccionar el hogar sin que la cuenta a fin de mes se dispare. Hay una realidad bien curicana, muchas casas quedan vacías durante gran parte del día, debido al trabajo, colegio o trámites y el hogar permanece frío hasta que las familias regresan en la tarde. Entonces, se enciende la estufa “a todo lo que da” para subir la temperatura rápidamente.

Desde el punto de vista técnico, ese es uno de los hábitos que más encarece la calefacción. Cada vez que un espacio está completamente frío, el equipo debe trabajar al máximo para recuperar el calor perdido. Es como acelerar un auto en vez de mantener una velocidad constante. Por eso, una de las claves es cambiar la lógica: no se trata de calentar rápido, sino de mantener el calor de forma eficiente, ya que lo barato puede salir caro. Es muy común elegir calefacción pensando solo en el precio de compra. Y claro, una estufa eléctrica pequeña o una a gas pueden parecer soluciones económicas al momento de comprarlas, pero en el uso diario la historia cambia: Estufas eléctricas tradicionales, alto consumo y cuentas elevadas; gas y parafina, gasto constante en combustible y leña, variable, pero con trabajo y contaminación asociada.

Hoy existe una alternativa que es cada vez más frecuente: los aires acondicionados tipo “inverter» (bomba de calor), aunque requieren una inversión inicial mayor, pueden reducir el gasto mensual casi a la mitad en comparación con otros sistemas y, sirven en verano, lo que no es menor. Pero hay algo aún más importante que el gasto: la seguridad. En invierno es habitual sellar las casas para conservar el calor. Se cierran puertas, ventana y se pierde ventilación. Si a esto sumamos estufas a gas, parafina o incluso leña, aparece un riesgo silencioso: el monóxido de carbono.

Este gas no tiene olor, no se ve y puede provocar desde malestares hasta situaciones graves. Y lo más preocupante es que muchas veces ocurre en situaciones cotidianas, como: Dormir con la estufa encendida; usar calefacción en espacios sin ventilación y tener equipos en mal estado. Finalmente, un tema recurrente y que menos mal se ha ido mejorando, son las casas que simplemente no retienen el calor. Techos sin aislación, ventanas por donde entra aire, puertas mal sellada, todo eso hace que cualquier sistema de calefacción, por bueno que sea, pierda eficiencia.

Calefaccionar no es solo una decisión técnica. Es una decisión que impacta directamente en el presupuesto familiar, en la salud y en la calidad de vida dentro del hogar. En una ciudad como Curicó, donde el invierno es húmedo y persistente, no basta con tener calor, necesitamos tener un calor seguro, eficiente y bien pensado. Porque al final del día, llegar a una casa cálida es importante, pero que esa casa sea segura y no nos genere problemas, lo es aún más.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Publimicro.

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