El estrecho de Ormuz, ruta clave para el petróleo mundial, se convirtió este domingo en epicentro de una escalada bélica. Estados Unidos bombardeó Irán tras un ataque iraní contra un portacontenedores con bandera de Chipre, que dejó un tripulante indio desaparecido. El Comando Central estadounidense aseguró haber alcanzado 140 objetivos, incluyendo sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones y equipos de comunicación. Teherán respondió de inmediato con ataques contra Baréin, Kuwait, Qatar, Omán y Jordania, países que albergan fuerzas militares estadounidenses. Qatar interceptó fuego iraní y reportó tres heridos, mientras que Kuwait también interceptó misiles. Omán confirmó impactos de drones en el estrecho, y Jordania sufrió tres misiles sin víctimas. Irán advirtió que el estrecho permanecerá cerrado «hasta nuevo aviso» y amenazó con atacar «bases enemigas adicionales». El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, declaró: «Irán tomó una mala decisión. Ahora lo pagan». Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó: «La era de los acuerdos unilaterales se ACABÓ». El alto al fuego provisional acordado el 17 de junio, que buscaba un fin permanente a la guerra iniciada el 28 de febrero, se tambalea.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




