El mercado laboral chileno muestra realidades opuestas entre regiones. Mientras Aysén registra una desocupación de 4,1%, cercana al pleno empleo, Valparaíso y O’Higgins alcanzan un 10,2%, superando el promedio nacional de 9,4%. Este contraste refleja cómo la estructura productiva y la inversión impactan de manera desigual en el empleo. En O’Higgins, la minería cayó un 24,6% en ocupados, afectada por la paralización de proyectos tras un accidente en la mina El Teniente, y la agricultura retrocedió un 5%. La región suma 50.691 desocupados, 6.092 más que hace un año. El gobernador Pablo Silva busca agilizar la ejecución de obras públicas y firmará convenios con las 33 comunas para proyectos de menor escala. En Valparaíso, la fuerza laboral creció 2,2% pero la ocupación solo aumentó 0,6%, elevando los desocupados un 17,9%. El gobernador Rodrigo Mundaca prioriza la creación de empleo mediante programas regionales y espera el concurso del sector privado. Ambos gobernadores coinciden en que la burocracia retrasa la inversión necesaria para reactivar el mercado laboral.
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