El nuevo decreto fiscal del gobierno de José Antonio Kast, que fija una meta de déficit estructural de 1,5% del PIB para 2030, fue recibido como “realista” por la mayoría de los economistas consultados, aunque advierten que el camino para lograrlo es particularmente exigente en el corto plazo. La principal divergencia está en si se podrá mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB, un ancla fiscal clave para la credibilidad del país. Cecilia Cifuentes, académica de la U. de Los Andes, calificó la meta como “realista y optimista”, pero señaló que la reducción del déficit para 2027 “exige un ajuste fiscal bien significativo” en gasto, considerando la aprobación del proyecto de reconstrucción económica. Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos, dijo que el trazado es “prudente” aunque “desafiante”, mientras que Macarena García, de LyD, destacó que el ministro comprometió medidas adicionales si los ingresos no evolucionan como se espera. En tanto, Juan Ortiz, del OCEC-UDP, calculó que el déficit promedio entre 2027 y 2030 sería de 2,3% del PIB sin ajustes, por lo que alcanzar 1,65% es “desafiante”. Más crítico fue el exdirector de Presupuestos Matías Acevedo, quien afirmó que “con la información que tenemos hoy, se incumplen las metas antes del 2030”, y pidió conocer los supuestos del Ministerio de Hacienda.
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