El papa León XIV realizó este jueves una visita histórica a la isla de Gran Canaria, en las islas Canarias, para denunciar la tragedia migratoria en la ruta atlántica. Durante un acto en el puerto de Arguineguín, uno de los puntos con mayor llegada de migrantes en España, el pontífice escuchó testimonios de sobrevivientes y advirtió: ‘No se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios’. La visita, que nunca antes había realizado un papa a las islas, cumplió una promesa de su antecesor Francisco. León XIV ofició una misa ante 30.000 fieles en el estadio de Gran Canaria y, siguiendo el gesto de Francisco en Lampedusa, arrojó al mar una corona de flores en memoria de los fallecidos. ‘Cada barca que llega no trae sólo migrantes, trae consigo una pregunta: ¿Qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?’, cuestionó. Según Naciones Unidas, 2.760 personas han muerto en la Ruta Canaria desde 2014. El papa reprochó a la comunidad internacional: ‘No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido’. También instó a la Iglesia a no permanecer muda ante el abandono en el mar. El viaje incluyó encuentros con migrantes y voluntarios, como el capitán de Salvamento Marítimo Tito Villarmea, quien relató el rescate de más de 20.000 personas en los últimos años.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




