El número de ópticas en la Región Metropolitana se ha disparado un 405% en la última década, pasando de 295 locales en 2014 a 1.490 en 2026, según un levantamiento de Colliers. El crecimiento ha sido tan acelerado que ya genera sospechas de vínculos con el crimen organizado y posible lavado de activos. El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, calificó el fenómeno como un tema que «se debe investigar de manera urgente». El aumento no solo es evidente en las cifras: en solo cinco años, entre 2019 y 2024, los locales crecieron un 94%. Santiago Centro concentra la mayor parte, con 579 ópticas, muy por delante de Providencia (162) y Maipú (85). La industria está altamente fragmentada: existen más de 500 marcas distintas, y las tres cadenas más grandes —Rotter y Krauss, GMO y Schilling— apenas suman el 11,4% del mercado. Detrás de esta expansión, Desbordes advierte sobre informalidad, venta sin boletas y posibles irregularidades en importaciones, como declarar diez lentes cuando ingresan mil. «Hay ópticas con un letrero en una puerta y no entra nadie en el día entero. ¿Cómo puede ser rentable semejante cosa?», cuestionó. El presidente de la CNC, José Pakomio, ya había señalado a las ópticas como uno de los negocios donde estaría actuando el crimen organizado, junto con barberías y centros de estética.
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