El crecimiento del avellano europeo está cruzando fronteras. Impulsados por inversionistas y experiencia técnica chilena, nuevos proyectos comienzan a establecerse en la Patagonia argentina, particularmente en el Valle Inferior del río Negro, abriendo una nueva etapa para la industria regional.
La expansión responde al dinamismo que ha mostrado el cultivo durante la última década en Chile, donde la superficie plantada y la producción han crecido sostenidamente. Ante las limitaciones de expansión en algunas zonas tradicionales, la Patagonia aparece como una alternativa atractiva por sus condiciones agroclimáticas y disponibilidad de suelo.
Especialistas señalan que este proceso podría transformarse más en una oportunidad complementaria que en una competencia directa, fortaleciendo la presencia sudamericana dentro del mercado mundial de avellanas y diversificando los riesgos asociados a la producción.
Mientras tanto, Chile continúa consolidando su liderazgo técnico. Desde la Región del Maule, Vivero Cuatro Vientos ha desarrollado un trabajo enfocado en genética local y propagación in vitro, aportando experiencia en una industria que hoy comienza a proyectarse más allá de las fronteras nacionales.
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