Islandia volvió a autorizar la caza comercial de ballenas este sábado, tras una pausa de dos años, y la reacción ciudadana no se hizo esperar. Dos barcos zarparon para iniciar la temporada, mientras que un manifestante se encaramó al mástil del Hvalur 9 el jueves en el puerto de Reikiavik, repitiendo una protesta de 2023. La organización Hvalavinir convocó un acto para este domingo en la capital. La suspensión en 2024 se debió a que la entonces ministra de Agricultura, Bjarkey Olsen Gunnarsdóttir, no autorizó la caza antes del inicio de la temporada. En 2025, la industria consideró que no sería rentable debido a problemas económicos, por lo que los barcos no zarparon. Este año, en cambio, no hubo obstáculos gubernamentales. El Instituto de Investigación Marina de Islandia recomendó reducir las cuotas en una quinta parte, sugiriendo no superar los 150 ejemplares de rorcual común ni los 168 de rorcual aliblanco, debido a la baja población censada. La ministra de Industria y Comercio, Hanna Katrín Friðriksson, anunció en abril que planea presentar un proyecto de ley para prohibir la caza comercial de ballenas. Islandia es uno de los tres países, junto con Noruega y Japón, que aún practican esta cacería.
Suscríbete al boletín:
Suscribete Gratis




