La inflación en Estados Unidos alcanzó su ritmo más rápido en tres años, con un alza del 4,2% en los doce meses hasta mayo, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo. El dato coincidió con las expectativas del mercado y representa un aumento significativo respecto al 3,8% registrado en abril. A nivel mensual, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0,5%, impulsado por el encarecimiento de la gasolina, que avanzó un 8,8% hasta los US$4,60 por galón. El informe reveló que mayo fue el tercer mes consecutivo de fuertes incrementos en el IPC, lo que evidencia una creciente presión sobre los hogares. Según Reuters, cada vez más consumidores recurren a sus ahorros para financiar gastos, mientras que el vertiginoso aumento del costo de vida representa un lastre político para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano, que buscan mantener el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Al excluir elementos volátiles como energía y alimentos, el IPC subyacente se expandió un 2,9% interanual, frente al 2,8% de abril. El contexto laboral también muestra señales mixtas: la economía generó empleo por tercer mes consecutivo por encima de lo esperado, pero la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. La combinación de inflación persistente y un mercado laboral ajustado pone presión sobre la Reserva Federal y añade incertidumbre para las empresas, que enfrentan mayores costos operativos y un posible cambio en el consumo de los hogares ante la erosión del poder adquisitivo.
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