El Senado chileno despachó a ley el proyecto que reajusta el ingreso mínimo mensual a $553.553, con efecto retroactivo desde el 1 de mayo de 2026. La iniciativa, impulsada por el Gobierno, también incluye ajustes a la asignación familiar y maternal, así como al subsidio familiar. El ministro del Trabajo, Tomás Rau, celebró el respaldo legislativo y anticipó un nuevo reajuste para enero de 2027, con el objetivo de compensar el IPC acumulado durante 2026. El proyecto mantiene las diferencias tradicionales en los montos para menores de 18 años y mayores de 65 años, sin innovaciones respecto a leyes anteriores. Rau subrayó que esta medida responde a la realidad del mercado laboral: la tasa de desempleo alcanza el 9,1% a nivel general y el 10,5% entre las mujeres, con 950 mil desempleados que no perciben ingresos. El ajuste busca compensar el alza del costo de vida, aunque el ministro dejó abierta la posibilidad de revisar las diferenciaciones por edad en el futuro. Para las empresas, este incremento salarial implica un alza directa en los costos laborales, que deberán ser absorbidos en un contexto de alta cesantía. El segundo reajuste programado para enero de 2027 añade presión sobre la planificación financiera de los empleadores, especialmente en sectores intensivos en mano de obra. La medida también impacta en el consumo, al aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores formales, aunque no resuelve la situación de los casi un millón de desempleados.
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