La Confederación Unión Portuaria de Chile, que agrupa a más de seis mil operarios, iniciará un paro indefinido en todos los terminales del país a partir del 18 de junio. La medida, que afecta al 90% del comercio exterior, responde a reiterados incumplimientos del Ejecutivo con los acuerdos del sector. El delegado presidencial Manuel Millones expresó su confianza en que no se generen desórdenes en las ciudades portuarias. No obstante, la paralización amenaza con interrumpir la cadena logística de exportaciones e importaciones, clave para la economía chilena. El impacto para las empresas es inminente: retrasos en despachos, aumento de costos logísticos y presión sobre inventarios. Los sectores minero, agrícola y manufacturero, altamente dependientes de los puertos, serán los más afectados si el conflicto se prolonga. Hasta ahora no se reportan avances en una mesa de diálogo que pueda destrabar el conflicto antes del jueves. El gremio portuario exige el cumplimiento de compromisos previos, mientras el gobierno busca evitar que la protesta escale a desórdenes públicos.
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