El proyecto de Sala Cuna Universal del gobierno de José Antonio Kast avanza con respaldo transversal, pero el mecanismo de financiamiento genera dudas en la oposición. La iniciativa, presentada con indicaciones del Ejecutivo, busca implementar el beneficio de forma gradual en cuatro años, con una cotización cercana al 0,3% compensada con una reducción en el seguro de cesantía, más un aporte fiscal inicial y garantía estatal ante déficits. Desde el oficialismo, las diputadas Constanza Hube (UDI) y Natalia Romero (IND-UDI) valoraron el fin del “impuesto a la contratación de mujeres” y la gradualidad sin nuevos costos laborales. La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), destacó que el financiamiento resuelve el punto que trabó el proyecto anterior. Sin embargo, la diputada Ximena Ossandón (RN) advirtió que la gradualidad podría ser menor y que el copago requiere revisión para evitar alzas en salas cunas privadas. En la oposición, el diputado Patricio Pinilla (DC) cuestionó la demora de tres meses y alertó sobre el uso del seguro de cesantía: “No podemos desvestir un santo para vestir otro”. Su par Nelson Venegas (PS) criticó que se retirara la urgencia al proyecto previo, señalando que “es prácticamente el mismo proyecto”. La diputada Gael Yeomans (FA) reclamó falta de diálogo con el ministro del Trabajo, Tomás Rau, y expresó preocupación por el financiamiento.
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