Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní de 64 años, ha emergido como el principal negociador de la república islámica tras la muerte de varios altos cargos durante la guerra con Israel y Estados Unidos. Sobreviviente de la ofensiva que acabó con el exlíder supremo Alí Jamenei y el jefe de seguridad Alí Larijani, Qalibaf encabezó la delegación iraní en las conversaciones de paz de Islamabad el 11 de abril, donde se reunió con el vicepresidente estadounidense JD Vance. Fue el contacto de más alto nivel entre ambos países desde antes de la Revolución Islámica de 1979. Pilar del establishment durante tres décadas, Qalibaf ha dirigido las fuerzas aeroespaciales de los Guardianes de la Revolución, la policía, la alcaldía de Teherán y ahora el Parlamento. Su papel protagónico en la guerra y las negociaciones lo ha convertido en el rostro público del esfuerzo militar y diplomático iraní, aunque analistas advierten que sigue respondiendo a instancias superiores, como Mojtaba Jamenei —hijo del líder fallecido y posible sucesor, aunque herido de gravedad— y el comandante de los Guardianes, Ahmad Vahidi. Según el diario Washington Post, Qalibaf impresionó a la delegación estadounidense como un negociador «refinado y profesional» y como el posible líder de un nuevo Irán.
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