El invierno chileno cambia de rumbo. Tras un junio seco, los modelos climáticos del Centro Europeo (ECMWF) y Meteored proyectan un julio con precipitaciones muy por sobre el promedio, especialmente en la zona central y sur del país. La actualización advierte que algunos sectores podrían superar los 50 mm adicionales respecto a la media del mes, lo que abre la puerta a eventos extremos como ríos atmosféricos intensos, similares al que ya ha provocado inundaciones, aluviones y cortes de caminos en los últimos días. El pronóstico detalla que el patrón cálido persistirá en la mitad norte de Chile, pero las lluvias llegarán con abundancia entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos, e incluso podrían extenderse hacia la cordillera de Atacama. El fenómeno de El Niño, que supera el 60% de probabilidad de volverse muy intenso durante la primavera, inyecta vapor de agua extra desde el Pacífico tropical, alimentando los ríos atmosféricos que cruzarán el país de manera perpendicular, dejando volúmenes elevados en zonas acotadas. El escenario tiene dos caras: por un lado, ayuda a reducir el déficit de lluvias acumulado en el primer semestre; por otro, incrementa el peligro de desastres asociados a lluvias torrenciales, isoterma cero alta y eventos concentrados en poco tiempo.
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