El dólar en Chile registró una caída abrupta, cerrando por debajo de la barrera psicológica de $890, en una jornada marcada por señales externas que fortalecieron al peso local. La moneda estadounidense cedió $7,9, ubicándose en $886,2 vendedor y $885,9 comprador, según datos del mercado cambiario. Felipe Sepúlveda, jefe de análisis de Admirals Latinoamérica, atribuyó la baja a tres factores clave: un repunte del cobre del 1,33% hasta US$6,08 por libra, una debilidad global del dólar reflejada en el Dollar Index que acumuló su séptima sesión consecutiva a la baja, y un mayor apetito por riesgo en los mercados internacionales impulsado por avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán. Esta caída del dólar impacta directamente en la economía chilena, aliviando presiones inflacionarias y reduciendo costos para importadores y empresas con deudas en moneda extranjera. Además, refuerza la correlación entre el peso y el precio del cobre, clave para un país dependiente de las exportaciones mineras, y podría incentivar inversiones al mejorar el entorno de riesgo. El movimiento sugiere un escenario de mayor estabilidad cambiaria en el corto plazo, aunque permanece sujeto a la volatilidad de las materias primas y a las dinámicas geopolíticas globales que afectan el flujo de capitales.
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