Irán ha vuelto a imponer un ‘control estricto’ sobre el estratégico estrecho de Ormuz, apenas un día después de anunciar su reapertura, en una escalada que amenaza directamente el flujo del 20% del petróleo mundial. El portavoz militar iraní, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, anunció que el paso marítimo ha regresado a su estado anterior de fuertes restricciones, acusando a Estados Unidos de mantener el bloqueo contra puertos iraníes y de ‘incumplimientos reiterados’. La medida revierte lo que Teherán describió como un ‘gesto de buena fe’: permitir un tránsito ‘limitado y gestionado’ de algunos buques durante las negociaciones. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que Ormuz ‘no permanecerá abierto’ si continúa el bloqueo estadounidense, mientras que Zolfagari dejó claro que el control riguroso persistirá mientras Washington no restablezca la plena libertad de tránsito hacia y desde Irán. La tensión se agrava con un incidente reportado por la agencia británica UKMTO: dos lanchas patrulleras vinculadas a la Guardia Revolucionaria iraní atacaron un buque cisterna, según el capitán de la embarcación.
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