La Jefatura de la Defensa Nacional (Jedena) del Biobío levantó el estado de excepción constitucional vigente desde enero por los incendios forestales, pero parlamentarios y alcaldes advierten que la región no puede quedar desprotegida. La medida, anunciada el viernes 17 de abril de 2026, implica que las Fuerzas Armadas dejaron de ejercer funciones especiales a partir de esa fecha, retornando a sus mandos habituales. Sin embargo, líderes locales insisten en que la seguridad sigue siendo una preocupación real para las familias afectadas, especialmente en áreas como Penco, Lirquén y Tomé, donde la reconstrucción aún está en curso. Parlamentarios como Roberto Arroyo (independiente) y Lilian Betancurt (PDG) coinciden en que el fin del estado de excepción, aunque necesario, no debe generar una sensación de abandono. Arroyo criticó que la retirada no fue gradual, mientras Betancurt enfatizó la necesidad de apoyo real y reconstrucción oportuna para quienes lo perdieron todo. Otros, como Patricio Pinilla (DC), consideran la medida razonable, pero José Antonio Rivas (socialista) señaló que aún faltan servicios básicos y viviendas de emergencia, pidiendo mantener el decreto de catástrofe para facilitar medidas administrativas.
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