Chile, tercer productor mundial de molibdeno, ve cómo este metal subproducto del cobre se convierte en un activo geopolítico clave. Con exportaciones por US$2.480 millones en 2025 y un precio que subió 49% interanual en mayo de 2026, el molibdeno emerge como alternativa al tungsteno, cuyo mercado domina China con casi el 80% de la producción global. Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, señala que la cadena de suministro del tungsteno se ha vuelto «menos confiable» y más cara, mientras que el molibdeno no enfrenta los mismos problemas geopolíticos. El metal chileno se obtiene casi íntegramente como subproducto del cobre, y Guajardo insta a reconocerlo como «un activo geopolítico de creciente relevancia». Aunque el molibdeno fue incluido en la última revisión de minerales críticos para Chile en enero de 2026, el experto dice que su tratamiento estratégico debe ser «más explícito y operativo». El Ministerio de Minería afirma que impulsa una agenda integral para todos los minerales estratégicos, incluido el molibdeno. Además, el metal ofrece ingresos adicionales a las mineras de cobre en momentos de menor producción del metal rojo, y la analista de XTB Emanoelle Santos anticipa que los precios podrían seguir elevados si persisten las restricciones de oferta.
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