Un incidente armado en el Canal de la Mancha elevó la tensión entre Rusia y Reino Unido en plena cumbre del G7. La fragata rusa Almirante Grigoróvich efectuó disparos de advertencia contra el yate británico Bright Future, según confirmó una fuente de defensa británica. El hecho ocurrió a unos 40 kilómetros al sur de la isla de Wight, fuera de aguas territoriales británicas. Rusia afirmó que el yate se acercaba «peligrosamente» y que, tras usar bengalas y señales sonoras sin éxito, el comandante ordenó disparos con armas ligeras. Reino Unido reconoció los disparos, pero los calificó como un intento de evitar una colisión, señalando que el buque ruso «estaba a la deriva», lo que pudo haberlo hecho sentir más vulnerable. El yate reportó que los disparos se efectuaron a unos 450 metros de distancia. El incidente coincidió con la reunión de líderes del G7 en el este de Francia, donde se acordó intensificar la presión sobre Rusia por la guerra en Ucrania, que ya supera los cuatro años. Londres ha sancionado a cientos de embarcaciones sospechosas de pertenecer a la «flota fantasma» rusa. El yate británico continuó su travesía tras una verificación del HMS Tyne, sin heridos ni daños.
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