Turismo y resiliencia a través de la Gestión del Riesgo de Desastres | Publimicro

Turismo y resiliencia a través de la Gestión del Riesgo de Desastres

Chile, como referente turístico a nivel global, se ha destacado en numerosos mercados internacionales como un destino atractivo por sus contrastes naturales, la calidad de sus servicios, su riqueza cultural y su identidad.

Sin embargo, debido a su geografía y a la exposición permanente a amenazas naturales, el país debe consolidar un modelo fortalecido de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), transformándolo en una valiosa herramienta para fortalecer su marca país y sus destinos turísticos. Este enfoque debe sustentarse en una gobernanza participativa y territorial que integre estratégicamente al sector público, al sector privado y a las comunidades locales de cada destino.

La coordinación técnica permanente, ejemplificada por instituciones como Senapred, Sernageomin, junto con los gremios privados y los municipios, resulta fundamental en todas las etapas de la prevención y la reducción del riesgo de desastres.

Este esfuerzo se refleja, además, en la capacitación y preparación de los prestadores de servicios turísticos en destinos estratégicos, fortaleciendo sus capacidades para enfrentar distintos escenarios de emergencia.

Un claro ejemplo es el trabajo que desarrollan entidades públicas como las nombradas anteriormente en las zonas volcánicas del país. Allí no solo se realiza un monitoreo técnico permanente, sino también una importante labor educativa sobre amenazas y vulnerabilidades en territorios donde el turismo constituye un motor clave para el desarrollo económico local.

Esta gestión participativa, impulsada por organismos públicos especializados, municipios y entidades locales de turismo, ya es visible en destinos como San Pedro de Atacama, debido a la actividad del volcán Láscar, Nevados de Chillán, y Pucón. Este último no solo mantiene una alta demanda turística durante todo el año gracias a atractivos como sus lagos, el Parque Nacional Huerquehue y el volcán Villarrica, entre muchos otros, sino que además lidera actualmente las inversiones nacionales en segundas viviendas y arriendos vacacionales, recientemente se pudo apreciar las emergencias debido al viento puelche y la caída de 400 árboles.

En el Maule, con destinos turísticos relacionados a la costa, también al trekking, al enoturismo y sus viñedos, también las atractivas termas, son un ejemplo para diferenciar, que el turismo no solo se compone de atractivos naturales, también de destinos preparados, para recepcionar y fundamentar una demanda continua de visitantes.

La diversidad geográfica de Chile, con más de 4.300 kilómetros de costa, numerosos ríos, lagos, volcanes, glaciares y el desierto más árido del mundo, hace que la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) y el desarrollo de los destinos turísticos exijan una planificación territorial integral. Esta debe involucrar a operadores turísticos, agencias de viajes especializadas en turismo receptivo, alojamientos de todos los tipos y categorías, el sector gastronómico, las comunidades locales, todos los prestadores de servicios turísticos y organismos como Sernatur.

El objetivo debe ser un turismo con una capacidad de adaptación frente a cualquier situación adversa,  dirigida al visitante nacional como al extranjero, quienes  valoran hoy,  viajes o rutas a destinos respaldado no solo por sus atractivos naturales y culturales, sino también por la existencia de planes claros de emergencia, evacuación y respuesta, destinos resilientes que se diferencian por una mirada comprometida hacia los visitantes.

Un ejemplo concreto es la implementación de protocolos de capacitación dirigidos al personal hotelero, permitiéndoles entregar información clara y simplificada a visitantes que desconocen el territorio y los sistemas locales de alerta.

El desarrollo de destinos turísticos resilientes comienza con un diagnóstico y un mapeo inicial que permitan identificar los riesgos específicos de cada territorio y establecer medidas de mitigación acordes con su realidad.

Quienes trabajamos en cualquiera de las áreas del turismo debemos plantearnos, hoy más que nunca, diversas preguntas…

¿Es la Gestión del Riesgo de Desastres una utopía?

En la práctica, la Gestión del Riesgo de Desastres actúa como un proceso dinámico, donde cada meta alcanzada y cada acción concreta de resiliencia, representan el punto de partida para nuevos desafíos.

La GRD no es una acción estática, sino un esfuerzo permanente que avanza paso a paso mediante el trabajo colaborativo. Su éxito depende de una gobernanza compartida que vincule estratégicamente al sector público, las empresas privadas y la sociedad civil, uniendo voluntades de manera eficiente para construir destinos más seguros y sostenibles.

En el turismo, tanto la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) como la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) constituyen responsabilidades y compromisos que debemos asumir de manera inmediata y permanente.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Publimicro.

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