El fuerte crecimiento que experimenta el avellano europeo en Chile ha trasladado la atención desde la cantidad de hectáreas plantadas hacia un nuevo desafío: la calidad del material vegetal con que se establecen los huertos. Especialistas del sector advierten que la productividad futura dependerá cada vez más de decisiones tomadas antes de la plantación. La expansión de la industria, las inversiones en procesamiento y el aumento de la demanda internacional obligan a contar con plantas más homogéneas, sanas y adaptadas a las condiciones locales. Esto permitirá mejorar la eficiencia productiva y responder a las exigencias de los mercados internacionales. En ese escenario, la innovación genética comienza a ocupar un lugar central. Tecnologías como la propagación in vitro permiten multiplicar materiales previamente seleccionados por su comportamiento productivo, entregando plantas con mayor uniformidad y estabilidad dentro del huerto. Desde el Maule, Vivero Cuatro Vientos desarrolla esta línea de trabajo mediante programas de selección genética local y producción in vitro, aportando soluciones para una industria que busca seguir creciendo con estándares cada vez más altos de productividad y calidad.
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