A menos de un mes del inicio de la Copa del Mundo de Norteamérica 2026, un informe del analista Jaime F. Macías revela que 289 de los 1.248 futbolistas convocados (23,2%) no representan a su país de nacimiento, un salto significativo frente al 16,5% de Catar 2022. La tendencia, impulsada por cambios en las reglas de elegibilidad de la FIFA y la globalización del fútbol, convierte a selecciones como Curazao, Congo y Marruecos en verdaderos mosaicos de orígenes. Curazao es el caso más extremo: 25 de sus jugadores nacieron en el extranjero, la mayoría en Países Bajos, y solo Tahith Chong es nativo. Le siguen Congo con 20 y Marruecos con 19. En total, 40 de las 48 selecciones tienen al menos un nacionalizado. Michael Olise, compañero de Luis Díaz en el Bayern Múnich, eligió Francia pese a haber nacido en Londres y tener opciones con Inglaterra, Nigeria y Argelia. Achraf Hakimi, formado en el Real Madrid y nacido en Madrid, optó por Marruecos: “Lo intenté (con España), pero no me sentí cómodo”, explicó. El fenómeno se aceleró desde que la FIFA autorizó en 2003 que jugadores con participaciones juveniles puedan cambiar de selección antes de la absoluta. Una actualización de 2020 permite incluso el cambio si no han disputado una fase final de un gran torneo. Desde 2025, 210 futbolistas han obtenido un cambio de nacionalidad deportiva.
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