La empresa Innapel, productora y distribuidora de pellets con sede en Talcahuano, inició un proceso de liquidación voluntaria, según informó a través de un comunicado dirigido a proveedores y clientes. La compañía atribuyó su cierre a las condiciones actuales de la industria forestal, que incluyen el cierre de 200 aserraderos el año pasado y la pérdida de hectáreas por incendios. Estos factores provocaron una caída del 40% en el suministro de materia prima, además de un alza generalizada de costos que hizo inviable la operación. La decisión de Innapel refleja la profunda crisis que atraviesa el sector forestal chileno, especialmente en la región del Biobío. La combinación de incendios forestales, cierre masivo de aserraderos y el encarecimiento de insumos ha golpeado a una industria que ya enfrentaba desafíos estructurales. Para los proveedores y clientes de Innapel, la liquidación representa una pérdida directa de capacidad productiva y una señal de alerta sobre la sostenibilidad de otras empresas del rubro. El impacto se extiende al mercado energético, donde los pellets de madera son utilizados como combustible para calefacción y procesos industriales. La menor oferta podría presionar los precios y forzar a los consumidores a buscar alternativas, mientras que el empleo en la zona se ve afectado por el cierre de una planta más. El caso de Innapel se suma a una lista creciente de empresas forestales que no logran sortear la tormenta de costos y escasez de materia prima.
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