La Operación Tokio ha revelado la profundidad de las operaciones del Tren de Aragua en Chile, con 17 detenidos, dos ejecutivos bancarios venezolanos y US$80 millones movilizados en lavado de activos. La investigación, liderada por el fiscal Héctor Barros, mostró cómo la organización ha diversificado sus economías ilícitas: explotación sexual, extorsión, secuestros, robos y tráfico de tusi y ketamina. En la Región Metropolitana, el grupo ha consolidado zonas de control, como el barrio Bellavista, donde locatarios nocturnos son extorsionados por Jefrey Jesús Miranda Pinto, alias «Yefri», quien creó un grupo de WhatsApp para coordinar pagos. La amenaza es explícita: quien no se alinee puede recibir disparos, granadas o cuchilladas. El mapeo de poder, basado en un testigo protegido y corroborado por la policía, describe una estructura vertical que encabeza el «Niño Guerrero», seguido de Johan Petrica (Yohan Romero) y Larry Changa (preso en Colombia). En la RM, los líderes se reparten territorios: «Junior», «Kevin La Muerte» y «Cachete» responden a «Francés»; «Jean Cal y Canto» controla el Parque Almagro; y en Maipú opera el subgrupo «Los Mapaches», que domina Quinta Normal, Renca y la calle Thompson en Estación Central, donde se tomó un inmueble conocido como «la Casa del Terror».
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