El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril subió 1,3%, por debajo del rango esperado de 1,4% a 1,7%, según el INE. El dato alivia la presión sobre el Banco Central, que ahora tiene más espacio para mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% en su reunión de junio, en lugar de subirla. El alza estuvo liderada por transporte, con un incremento mensual de 8,0% y un aporte de 1,011 puntos porcentuales al IPC general. Dentro de esta división, los combustibles para vehículos personales subieron 27,9%, destacando la gasolina (25,3% mensual) y el diésel (45,7%). Aunque se temían efectos de segunda vuelta sobre otros productos, estos fueron menores a lo anticipado. Santander señaló que el dato «entrega una señal de que, hasta ahora, los efectos de segunda vuelta han sido menores a lo inicialmente temido, otorgando cierto margen a la política monetaria». Por su parte, Gustavo Yana, economista de Zurich, proyecta que la TPM se mantendrá sin cambios durante 2026. Scotiabank, no obstante, advierte que hay riesgos al alza para la inflación de mayo por efectos indirectos no capturados y efectos indexatorios. Con un IPC acumulado de 2,7% en el año y una variación anual de 4% (la más alta desde septiembre de 2025), el Banco Central enfrenta un escenario de menor urgencia para endurecer su política, aunque los próximos datos de inflación serán clave para confirmar la tendencia.
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