El Gobierno confirmó que tramita un decreto preventivo de racionamiento eléctrico, una medida que, pese a su nombre, no implica cortes inmediatos de suministro. Según la ministra de Energía, Ximena Rincón, el objetivo es justamente lo contrario: entregar mayores facultades al Coordinador Eléctrico Nacional para mantener el abastecimiento en un escenario de estrechez del sistema, agravado por la actual escasez hídrica. El decreto habilita herramientas como preservar agua en embalses mediante una estrategia de reserva hídrica, privilegiar temporalmente otras fuentes de generación (incluso con mayores costos), y permitir que la seguridad del suministro prevalezca sobre el criterio de operar al menor costo. También faculta al Coordinador para reprogramar mantenimientos, acelerar infraestructura clave y asegurar combustibles como gas natural o diésel para centrales térmicas. Expertos como Humberto Verdejo (Universidad de Santiago) y Rodrigo Arriagada (Clapes UC) coinciden en que el decreto es una herramienta de gestión del riesgo, no una confirmación de racionamiento. «No instruye cortes, sino que habilita medidas para evitarlos», explicó Verdejo. La medida refleja un sistema más exigido por la baja hidrología y restricciones en combustibles, pero busca minimizar costos económicos y sociales anticipándose a una eventual insuficiencia.
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