El candidato a primer vicepresidente de Perú por Fuerza Popular, Luis Galarreta, acusó al izquierdista Roberto Sánchez de ser antidemocrático tras anunciar que desconocerá los resultados de la segunda vuelta electoral, donde Keiko Fujimori lo supera por poco más de 40.000 votos con el 99,731% escrutado. Sánchez denunció fraude sin pruebas y pidió anular el voto en el exterior, alegando manipulación, pese a que las misiones de observación internacional no hallaron indicios de irregularidades. Galarreta instó a las autoridades electorales a acelerar el conteo definitivo para acortar el espacio a lo que calificó como «delirio» de Sánchez, quien como congresista de Juntos por el Perú ha cambiado de discurso y ahora rechaza los resultados que antes prometió aceptar. El fujimorista afirmó que Sánchez «ya sabe que perdió hace más de una semana» y llamó a la calma, mientras que el izquierdista convocó a movilizaciones para «defender la democracia». La negativa de Sánchez a reconocer un eventual triunfo de Fujimori abre una crisis de legitimidad en Perú, con riesgo de tensiones sociales y políticas. El desenlace depende del pronunciamiento de los organismos electorales, pero la postura del candidato izquierdista amenaza con prolongar la incertidumbre y afectar la gobernabilidad, en un país donde el fujimorismo y la izquierda se disputan el poder en medio de acusaciones cruzadas.
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