Un hallazgo en la frontera norte de Chile ha puesto en tensión la estrategia del gobierno de José Antonio Kast. Durante las últimas horas se descubrió un “puente” clandestino sobre la zanja de Colchane, construido con sacos y tierra para facilitar el cruce desde Bolivia. El comisionado de la Macrozona Norte, Alberto Soto Valenzuela, confirmó que la información fue derivada al Ejército y al Ministerio Público a principios de semana, y que se realizan patrullajes diurnos y nocturnos con sensores. Soto advirtió que las intervenciones en la frontera generarán resistencia, ya que “está cambiando el reducido control que ha operado por décadas”. Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El diputado Carlos Carvajal (IND-PPD) calificó la zanja como “un show comunicacional” y exigió reforzar los resguardos con tecnología, coordinación institucional y más recursos. El senador Vlado Mirosevic (PL) expresó su disconformidad: “¿Cómo es posible que haya sucedido esto frente a las narices del gobierno? Aquí necesitamos que pongan tecnología, supervisión y vigilancia permanente”. La zanja, iniciada en marzo como parte del Plan Escudo Fronterizo, fue una de las principales promesas de campaña de Kast para controlar la migración irregular. El incidente expone la fragilidad de una medida emblemática y abre el debate sobre su efectividad real.
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