El Banco Central de Chile retiró de circulación 280 millones de billetes deteriorados en 2025, además de 108 toneladas de monedas descartadas. Lejos de destruirlos, la entidad los transformó en madera plástica y combustible alternativo para hornos cementeros, en un proceso que redefine el cierre del ciclo de vida del dinero. Según la memoria anual 2025 del BC, el 100% de los billetes retirados —compuestos por polímero y algodón— fueron derivados a procesos de valorización externa. Los billetes de polímero se trituran y aglomeran para crear madera plástica, un material que no se pudre ni astilla y con una vida útil superior a cien años. Los de algodón, en tanto, se coprocesan como combustible sólido en la producción de cemento, reemplazando parcialmente combustibles fósiles. En el caso de las monedas, desde agosto de 2025 el BC implementó un nuevo sistema de procesamiento que revisa entre 30 y 50 millones de unidades al año. Las monedas descartadas se funden en instalaciones de la Unión Europea —principalmente Alemania, Francia y España— y se convierten en productos semiacabados como varillas o lingotes, que se comercializan a industrias automotriz, aeroespacial, naval y electrónica. La iniciativa, que comenzó a gestarse en 2017 con la Ley de Fomento al Reciclaje, transforma al BC en un actor de economía circular.
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