Un terremoto de magnitud preliminar 7,5 sacudió la costa norte de Japón, desencadenando una alerta de tsunami con olas de hasta tres metros y activando monitoreos en todo el Pacífico. El evento, registrado frente a Sanriku a una profundidad de 10 kilómetros, revive el recuerdo del devastador terremoto y tsunami de 2011, que dejó más de 22.000 fallecidos y provocó la crisis nuclear en Fukushima, poniendo en riesgo infraestructura y vidas en una región altamente sísmica. La Agencia Meteorológica de Japón informó que el sismo ocurrió a las 16:53 horas locales, mientras la cadena NHK advirtió sobre el posible impacto de olas, lo que llevó a activar medidas de precaución en la población. En Chile, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) descartó cualquier amenaza tras un análisis del SHOA, indicando que las características del sismo no reúnen condiciones para generar un tsunami en costas chilenas. El impacto inmediato se centra en Japón, donde las evaluaciones de daños y afectación a infraestructura continúan en medio de la alerta preventiva. Esto subraya la vulnerabilidad de zonas costeras a eventos sísmicos globales y la importancia de sistemas de monitoreo internacionales para gestionar riesgos en tiempo real, afectando seguridad, economía y preparación ante desastres. Las autoridades japonesas mantienen la vigilancia por el posible arribo de olas, mientras se analizan las consecuencias del terremoto en una región que aún lidia con el legado de 2011.
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