El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, entregó un balance crítico de la primera misión de ayuda humanitaria enviada por Chile a Venezuela, tras los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio, dejando más de mil fallecidos. La operación, que movilizó dos aeronaves de la Fuerza Aérea de Chile, dejó al equipo USAR de Bomberos de Chile desplegado en La Guaira, una de las zonas más devastadas. Pavez detalló que los 30 bomberos del KC-135 y los 17 rescatistas del C-130 Hércules trabajan «en condiciones muy difíciles», sin conexión permanente a redes locales de telefonía, sin agua potable estable y con altísimas temperaturas. El equipo cuenta con autonomía para 10 días, provisiones propias y apoyo satelital, instalado en el campo de béisbol Jorge García Carneiro, donde también operan equipos de Colombia, Ecuador y Suiza. El subsecretario valoró la recepción de las autoridades venezolanas, incluido el viceministro de Relaciones Exteriores para América Latina, Mauricio Rodríguez, quien agradeció personalmente a los bomberos. En paralelo, la Cancillería chilena gestiona ayuda para compatriotas afectados, incluida una familia identificada y la muerte de un chileno, cuya identidad se mantiene en reserva. Pavez llamó a la prudencia ante nuevos ofrecimientos de ayuda, recomendando esperar a superar la fase de respuesta temprana. «La magnitud del desastre requiere coordinación adecuada», afirmó, y cerró con un agradecimiento a los bomberos desplegados.
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