Un tenso episodio marcó el 76º Congreso de la FIFA en Vancouver, Canadá. Jibril Rajoub, presidente de la Federación Palestina de Fútbol (PFA), y Basim Sheikh Sulimán, vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Israel, rechazaron estrecharse la mano frente a Gianni Infantino, en un gesto que evidenció la fractura política que cruza al organismo. El incidente ocurrió luego de que la FIFA informara que no adoptará medidas disciplinarias contra Israel, pese a la solicitud palestina por la participación de clubes israelíes en asentamientos en Cisjordania. Rajoub cuestionó la resolución y anunció que recurrirá al TAS: “Cisjordania no es territorio de Israel según el derecho internacional. Cuando las vulneraciones son sistemáticas, la respuesta debe ser proporcional”, advirtió. Infantino invitó a ambos dirigentes al escenario e intentó un saludo, pero Rajoub mantuvo distancia y el gesto no se concretó. El presidente de la FIFA declaró que israelíes y palestinos “tienen los mismos derechos” y llamó a “trabajar juntos para dar esperanza a la infancia”. El desaire expone los límites del fútbol como herramienta de diálogo en medio de un conflicto que amenaza con escalar dentro del propio organismo rector.
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