El presidente José Antonio Kast aprovechó su gira por Uruguay y Paraguay para detallar los alcances del Compromiso de Santiago, una iniciativa regional contra la delincuencia organizada. En un desayuno empresarial organizado por la ADM de Uruguay, el mandatario definió el núcleo de la estrategia: replicar el régimen penitenciario italiano conocido como artículo 41 bis, que impone aislamiento total a los cabecillas de las mafias. Kast fue tajante: «a esas personas hay que aplicarles las sanciones más drásticas y en una condición de aislamiento total». El Compromiso Regional de Santiago, suscrito el 28 de mayo por Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú, busca coordinar legislaciones para impedir que los líderes criminales sigan operando desde prisión. Durante su periplo, Kast logró la adhesión de Paraguay y el compromiso del presidente uruguayo Yamandú Orsi. El mandatario chileno comparó la estructura del crimen organizado con una empresa: «hay un grupo que lo encabeza, dueños y directorios, y debajo gerentes. La sanción de cadena perpetua debe ir para los que dirigen la organización». La propuesta implica modificaciones legislativas en cada país, pero Kast advirtió que «necesitamos un control fronterizo eficiente y eficaz y a nivel carcelario».
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