El dólar cerró este lunes con un retroceso de apenas $1,1 frente al peso chileno, quedando en $894,1 vendedor, en una jornada de escaso impulso direccional. La presión bajista externa sobre la divisa estadounidense fue compensada por un cobre más débil tras la apertura de Wall Street, lo que impidió una caída más pronunciada del tipo de cambio local. Felipe Sepúlveda, jefe de análisis para Admirals Latinoamérica, señaló que el movimiento acotado refleja una sesión de bajo impulso direccional, donde las presiones externas bajistas sobre la divisa fueron parcialmente compensadas por un cobre algo más débil. En el frente internacional, el dólar index retrocedió 0,12% hasta los 98,09 puntos, mientras el mercado comienza a enfocarse en factores de largo plazo como diferenciales de tasas, crecimiento e inflación, moderando su sensibilidad ante titulares de la guerra. Por el lado de los commodities, el cobre perdió 0,27% durante la sesión, restando apoyo al peso chileno. Este retroceso del metal rojo ayudó a limitar una baja mayor del tipo de cambio local, pese al debilitamiento global del dólar. La combinación de factores externos e internos mantiene al tipo de cambio en un estrecho rango. De cara a las próximas sesiones, Sebastián Moncada, senior account manager de XTB, proyectó que si el cobre consolida sobre US$6/lb y la distensión geopolítica avanza, el peso tiene espacio para buscar la zona de $880-$885. En cambio, si la Fed sorprende con sesgo restrictivo, el par podría rebotar hacia $900-$905.
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