La discusión parlamentaria sobre el proyecto «Escuelas Protegidas» se convirtió en un campo de batalla político cuando la diputada Paulina Muñoz (PNL) desvió el debate para lanzar una acusación directa contra el expresidente Gabriel Boric. En plena sesión de la Cámara, Muñoz vinculó la violencia actual en establecimientos educacionales con lo que calificó como «el legado de la extrema izquierda y el estallido delictual», atribuyendo su liderazgo al exmandatario. La parlamentaria señaló que el proyecto busca entregar herramientas inmediatas para detener la escalada de violencia, pero rápidamente conectó este problema con acciones pasadas. «Cuando un Gobierno normaliza la violencia, es el primero que violenta a los estudiantes», afirmó Muñoz, quien además sostuvo que durante el gobierno anterior «se pasaron años vulnerando los derechos de los niños» y que incluso «les pasaron las bombas molotov para hacer los desórdenes». Sus declaraciones fueron tan directas que la vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón, debió interrumpirla para pedirle que se ciñera al proyecto en discusión.
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