Mientras las cadenas de comida rápida como McDonald’s, Taco Bell y Burger King reportan sólidas ganancias en el primer trimestre de 2026, los consumidores de bajos ingresos se ven cada vez más golpeados por el alza en los precios de la gasolina y la inflación. Este fenómeno, denominado «economía en forma de K», revela una brecha creciente: los hogares de mayores ingresos mantienen su gasto, mientras los de menores ingresos se quedan sin margen. Los resultados del primer trimestre muestran que las cadenas que apuestan por menús económicos ganan cuota de mercado. McDonald’s reportó un crecimiento del 3,9% en ventas en tiendas comparables en EE.UU., impulsado por sus menús Extra Value Meals y McValue. Burger King creció un 5,8%, duplicando las expectativas de los analistas, gracias al menú King Junior de 3,99 dólares. Taco Bell subió un 8% con su Luxe Value Menu. En contraste, Popeyes cayó un 6,5%, Wingstop un 8,7% y Wendy’s un 7,8%. El director ejecutivo de McDonald’s, Chris Kempczinski, advirtió que los altos precios de la gasolina afectarán desproporcionadamente a los consumidores de bajos ingresos, cuyas visitas a restaurantes siguen disminuyendo. Steve Cahillane, nuevo CEO de Kraft Heinz, señaló que los hogares de menores ingresos «literalmente se están quedando sin dinero a fin de mes» y recurren a sus ahorros.
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