La sobreoferta de cerezas chilenas en China ha puesto en alerta a los productores de la región del Maule, que ahora buscan desesperadamente nuevos destinos para su cosecha. Brasil aparece como el mercado más prometedor, gracias a su cercanía geográfica, que reduce costos de transporte y permite la introducción de fruta temprana. El giro estratégico se evidenció esta semana en Fruit Attraction Brasil, donde representantes locales intentaron posicionar una oferta de calibre premium y mayor valor agregado, rompiendo con el histórico envío de productos de segunda categoría hacia ese país. La decisión de virar hacia Brasil responde a un contexto de precios a la baja en China, donde la abundancia de cerezas ha comprimido los márgenes. Para los productores maulinos, que han visto crecer sus volúmenes de exportación, encontrar canales alternativos se ha vuelto una prioridad. Brasil, con su mercado en expansión y menores fletes, ofrece una salida para absorber la producción que antes se destinaba casi exclusivamente al gigante asiático. El impacto para la industria frutícola es significativo: si Brasil logra consolidarse como comprador regular de cerezas premium, los productores podrían diversificar su riesgo y reducir la dependencia de China. Sin embargo, el desafío está en convencer a los compradores brasileños de pagar un precio mayor por fruta de alta calidad, en un mercado históricamente acostumbrado a productos más económicos. El éxito de esta misión comercial definirá si la temporada 2023-2024 termina con ganancias o pérdidas para el sector.
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