La expresidenta Michelle Bachelet aterrizó en Monrovia, capital de Liberia, como parte de una ofensiva diplomática para asegurar su postulación a la Secretaría General de Naciones Unidas. El país africano es miembro del Consejo de Seguridad, instancia determinante en la elección del máximo cargo de la organización. La visita, que incluyó reuniones con el presidente Joseph Boakai y la canciller subrogante Ethel Davis, muestra una estrategia enfocada en los votos de naciones clave del continente. Según su entorno, el próximo destino sería Mogadiscio, capital de Somalia, otro país con asiento en el Consejo de Seguridad. La gira busca sumar apoyos en una contienda que se define por el respaldo de los 15 miembros del Consejo, donde cada voto cuenta. Bachelet ya había realizado gestiones previas en otras regiones, pero África representa un bloque relevante en la correlación de fuerzas. La candidatura de la exmandataria chilena se juega en un escenario de alta competencia. Su paso por Liberia y la posible visita a Somalia refuerzan la idea de una campaña activa y personal, donde el contacto directo con los líderes de los países miembros es fundamental. Para el sector empresarial y político, el resultado de esta elección podría redefinir el perfil de liderazgo en la ONU, con implicancias en temas de comercio, desarrollo y multilateralismo.
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