La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló a un nuevo nivel después de que Washington bombardeara instalaciones militares iraníes el viernes, en respuesta a un ataque con drones contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, advirtió en X que cualquier agresión será respondida con «violencia», mientras el presidente Donald Trump afirmó que el ataque con drones violó el alto el fuego alcanzado hace una semana. Los ataques estadounidenses, ejecutados por el Comando Central, apuntaron contra instalaciones de misiles y drones, así como estaciones de radar costeras en Irán. Trump declaró a la prensa: «Ya lo verán», justo antes de lanzar la ofensiva. Por su parte, Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de seguridad nacional del parlamento iraní, replicó en redes sociales que «el estrecho de Ormuz está gobernado por Irán» y calificó el incidente como «gestión del alto al fuego», no una violación. El enfrentamiento pone en riesgo la frágil tregua y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio global. La Organización Marítima Internacional suspendió las evacuaciones de buques varados tras el ataque, luego de que 115 naves lograran salir. Aún quedan unos 500 barcos en la zona. Las negociaciones entre Washington y Teherán, que incluyen el futuro de las reservas de uranio iraní, tienen un plazo de 60 días para definir detalles, pero la escalada militar amenaza con descarrilar el proceso.
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