El cuidado de los perros durante largas jornadas laborales se ha convertido en una fuente de estrés para miles de dueños en Chile. Esa brecha entre el ritmo de trabajo y el bienestar animal es la que busca cerrar Wof, una aplicación que conecta a dueños con paseadores validados, ofreciendo una solución que promete tranquilidad a cambio de una comisión por servicio. Detrás de la plataforma está Adriana Jeanneret, quien transformó una idea nacida en la ducha en un emprendimiento con proyección internacional. Lo que comenzó como una app para perros perdidos y apoyo a rescatistas evolucionó al detectar una necesidad más urgente: qué hacer con las mascotas que pasan horas solas en casa. La primera versión llegó incluso a abrirse camino en México, pero la pandemia obligó a replantear todo el modelo. Hoy Wof opera con un proceso de selección de paseadores que incluye entrevistas y validaciones, y ofrece respaldo con reemplazos ante imprevistos. El negocio se sostiene con una comisión por cada paseo agendado, y ya desarrolla un segmento corporativo donde empresas pueden ofrecer el servicio como beneficio para sus colaboradores, generando ingresos recurrentes. La fundadora reconoce que el desafío actual es escalar: pasar de la intuición y el contacto directo con el cliente a un crecimiento ordenado, delegando y confiando en el equipo.
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