Un estudio de Contextus revela una radiografía clara de la vejez en Talca: un 67% de los adultos mayores tiene enfermedades crónicas y más de la mitad evalúa su salud como regular o negativa, consolidando a la salud como el principal eje que condiciona su calidad de vida.
El informe muestra además una fuerte fragilidad en redes de apoyo: un 40% vive solo y, aunque un 64% dice recibir ayuda, esta no siempre es constante. La preocupación principal es enfermar gravemente (28%) y perder autonomía (17%), evidenciando que el temor a la dependencia marca esta etapa.
En lo económico, la vejez no es sinónimo de retiro. Un 33% sigue trabajando y el 24% señala que su principal necesidad es aumentar ingresos, reflejando una realidad donde la autosuficiencia es obligatoria. La satisfacción con la vida se concentra en niveles medios, sin llegar a altos niveles de bienestar.
En lo social, el dato es crítico: un 64% no participa en organizaciones o actividades comunitarias, pese a que quienes lo hacen valoran positivamente esa experiencia. El estudio concluye que la vejez en Talca se mueve en un equilibrio inestable entre autonomía y vulnerabilidad, donde salud, ingresos y redes definen el nivel real de bienestar.
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