El ataque armado durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistía el presidente Donald Trump, desató una ola de condenas globales. Desde la Unión Europea hasta Japón, los mandatarios expresaron alivio por la seguridad del mandatario y rechazaron categóricamente el incidente, calificándolo como un atentado contra la democracia. La alta representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, declaró que «la violencia política no tiene cabida en una democracia», mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, agradeció la rápida intervención policial. En Estados Unidos, la exlíder demócrata Nancy Pelosi condenó «el aterrador acto de violencia» y mostró alivio porque el presidente y la primera dama estuvieran a salvo. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también rechazó la violencia política. Entre las reacciones internacionales, el presidente argentino Javier Milei calificó el suceso como un «nuevo intento de asesinato» contra Trump y condenó la retórica violenta de la izquierda. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva repudió el ataque y se solidarizó con la primera dama Melania Trump. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu dijo estar «impactado» por el intento de asesinato.
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