La salida del exdiputado Cristián Labbé del Partido Nacional Libertario (PNL) expone una fractura estratégica que debilita al colectivo liderado por Johannes Kaiser. El desacuerdo clave surgió cuando la directiva del partido decidió no integrarse al gobierno de José Antonio Kast, una determinación que Labbé cuestionó abiertamente y que marcó el punto de quiebre en su relación con el liderazgo libertario. Labbé confirmó su renuncia en su programa radial «Como día lunes», donde reveló que su salida venía incubándose desde enero, cuando el PNL definió su postura frente al gobierno. El exdiputado, quien había sido jefe de campaña de Kaiser y abandonó la UDI para sumarse al proyecto libertario, acusó un «veto» interno y criticó el estilo de conducción del partido, señalando que Kaiser debía ser «más humilde» y que su actuar resultaba «un poco autoritario». El movimiento representa un golpe simbólico para el PNL, que pierde a una figura que había estrechado vínculos con Kaiser durante la última campaña presidencial y tomó la decisión política de bajarse de su intento de reelección para respaldar el proyecto libertario. La salida de Labbé cuestiona la capacidad del partido para mantener cohesionadas a figuras que inicialmente mostraron lealtad absoluta.
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