El presidente electo, José Antonio Kast, decidió terminar abruptamente el proceso de traspaso de mando con el Presidente Gabriel Boric, a solo ocho días de la ceremonia republicana. La medida llega tras una tensa reunión en La Moneda, donde Boric acusó a Kast de exigirle que se retractara de declaraciones sobre haber informado previamente del proyecto del cable submarino a China, algo que el mandatario se negó a hacer, provocando la salida de Kast del palacio. Kast reconoció una llamada del 18 de febrero, dos días antes de que se conocieran represalias de Estados Unidos a funcionarios de gobierno, pero la calificó de ‘enunciados’ más que de ‘información’. Este desacuerdo profundizó la fractura entre el gobierno saliente y el entrante, en un contexto ya marcado por la polémica del cable chino y sus implicaciones internacionales. La suspensión del traspaso de mando genera incertidumbre sobre la transición gubernamental, afectando la coordinación en políticas clave y aumentando el riesgo de desgobierno en los primeros días de la nueva administración. El oficialismo ya tildó a Kast de ‘irresponsable’ y ‘activista de la oposición’, señalando que el quiebre podría impactar en la estabilidad política y las relaciones exteriores de Chile. Con la banda presidencial pendiente de entrega, el episodio deja en evidencia las tensiones acumuladas y plantea dudas sobre cómo se manejarán los asuntos de Estado en la recta final antes del cambio de mando, sin un proceso formal de traspaso en marcha.
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