José Antonio Kast tomará una decisión que ningún presidente chileno ha adoptado en siete décadas: residir en el Palacio de Gobierno desde su primer día en el cargo. La misma noche del cambio de mando del 11 de marzo, el mandatario electo dormirá en La Moneda, convirtiéndose en el décimo jefe de Estado en la historia del país en habitar el edificio patrimonial. El último fue Carlos Ibáñez del Campo, en los años 50. Una alta fuente de la Oficina del Presidente Electo (OPE) sostiene que esta medida busca proyectar «un mensaje republicano, de sobriedad y de austeridad ante el país». Kast y su esposa, Pía Adriasola, eligieron las antiguas dependencias de la exprimera dama Cecilia Morel, ubicadas en el ala nororiente del segundo piso, sobre el Ministerio del Interior. El espacio, que actualmente funciona como oficina transitoria de la División Jurídica de la Segpres, será desocupado antes del mediodía del 11 de marzo. La habilitación, que no requiere cambios estructurales según el futuro administrador Julio Feres, incluirá inicialmente solo un dormitorio con baño, equipado con mobiliario básico que Kast financiará con recursos personales. La decisión trasciende lo logístico y se enmarca en una estrategia simbólica deliberada. Kast pidió a su equipo imprimir a su presidencia un «notorio sentido republicano», recuperando tradiciones históricas.
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