Un proyecto de cable submarino de la empresa China Mobile ha desatado una crisis diplomática sin precedentes entre Chile y Estados Unidos, justo cuando el gobierno de Gabriel Boric entrega el poder al presidente electo José Antonio Kast. La Casa Blanca sancionó a tres altos funcionarios chilenos, incluido el ministro de Transportes y Telecomunicaciones Juan Carlos Muñoz, revocándoles las visas y acusándolos de «socavar la seguridad regional» por su vinculación con la iniciativa que conectaría Valparaíso con Hong Kong. El Departamento de Estado afirmó que el legado de Boric «se verá aún más empañado» por estas acciones. La controversia se agravó cuando se reveló que la Administración de Boric aprobó la concesión del cable el 27 de enero, pero la anuló 48 horas después argumentando «errores técnicos». El canciller Alberto van Klaveren envió una nota de protesta diplomática, calificando las acusaciones de «absolutamente falsas» y denunciando una vulneración a la soberanía chilena. Mientras tanto, el embajador estadounidense Brandon Judd defendió las sanciones y mencionó «hackeos» por parte de «actores malignos extranjeros» en sistemas de telecomunicaciones chilenos. El conflicto condiciona desde el primer día al gobierno entrante de Kast, que ha cambiado su tono inicialmente neutro a crítico tras conocer los detalles.
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