La decisión de Michelle Bachelet de no asistir al cambio de mando del presidente José Antonio Kast, por estar en Nueva York participando en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, ha encendido nuevas críticas sobre su postulación a la secretaría general del organismo internacional. La ausencia, que ocurrirá el 11 de marzo mientras Kast asume la presidencia, es vista por sectores de la derecha como un gesto político que debilita su candidatura, anunciada sorpresivamente por el presidente Gabriel Boric con respaldo de Brasil y México. Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, afirmó que esta inasistencia ‘confirma que el gobierno y ella desahuciaron la opción de ganar la elección en Naciones Unidas’, señalando que Estados Unidos –con poder de veto en el Consejo de Seguridad– podría verse afectado por declaraciones previas del gobierno chileno contra la administración de Donald Trump. Otros diputados como Diego Schalper (RN) y Cristián Labbé (Partido Nacional Libertario) cuestionaron la falta de un ‘gesto de Estado’, mientras que el senador Iván Moreira (UDI) llamó a separar el acto republicano de la candidatura. El impacto directo recae en la incertidumbre sobre el apoyo del presidente electo Kast, quien ha dicho que decidirá sobre la candidatura solo después de asumir el cargo y que buscará dialogar con los presidentes de México y Brasil.
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